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LeónMx.com - León en la Historia - El león de la Calzada... (Final)

Autor
Rubén Rodríguez Molina©
Notas
  • A la memoria de mi padre, C.P. Miguel Rodríguez Velázquez, ya que gracias a su acuciosidad se conservaron los documentos originales utilizados en esta pequeña obra.
  • Derechos reservados conforme a la Ley. León, Gto., Abril 2000.
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... una historia diferente (continúa)

No hubo faena... pero al león le cortaron el raboRabo del león de la Calzada

Cuando el ahora famoso león de bronce llegó a la ciudad a bordo de un transporte de carga, al bajarlo notaron que se le había desprendido parte de la cola, por lo que se ordenó someterlo de inmediato a una 'cirugía reconstructiva', que se realizó en la fundición del Sr. Juan José Guerra a un costo de $150.00.

Ya con el apéndice soldado fue exhibido durante varios días frente al Palacio Municipal y posteriormente trasladado a la Calzada junto al Arco. Ahí la arrogante figura del león fue sujeta a duras pruebas de resistencia: niños azuzados por sus padres y padres azuzados por sus hijos, con fierros, palos y piedras golpeaban a más y mejor la broncínea figura del felino, que en lugar de rugir lanzaba al aire sonidos similares al de campanas y esquilas cuando desde el campanario llaman a los fieles, variando el tono según la fuerza, objeto o lugar donde se le pegara.

Para defenderlo de esos ataques se optó por subirlo a lo alto del Arco -en el lado derecho visto desde la Madero-, donde permaneció varios días. Las gratuitas acometidas no cesaron, ya no a la estatua sino a los trabajadores que preparaban la maniobra de quitar el león de mampostería para sustituirlo por el de bronce.

Insultos, intento de cohecho y hasta amenazas de muerte recibían los hombres que, no sin temor, continuaron su trabajo.

Fue el mismo domingo 16 de marzo de 1958 cuando se presentó por la mañana una mujer impecablemente vestida, con aroma de perfume importado, portando una bolsa sostenida por una correa que desde el hombro se prolongaba hasta la altura de su cintura; avanzando lentamente se acercó hasta donde se encontraba la grúa con sus motores apagados aún, interrogando a quien estaba cerca de ella:

-¿Dónde está el operador de la grúa?

-Aún no llega -le informó el interpelado.

A los pocos minutos llegó otro trabajador y repitió la pregunta; éste le señaló al que primero había cuestionado, y un tanto molesta se dirigió a él. Disimulando prudencia lo invitó a tomar un 'refresco' en uno de los lugares que estaban frente al Arco. Al no aceptar el ofrecimiento la dama metió la mano al bolso, sacó un buen fajo de billetes y se los ofreció al 'gruyero' para que no bajara al león de mampostería, aduciendo que no quería que lo sustituyeran por 'un león sin sexo definido'. El hombre se negó a hacerlo diciéndole que a él le pagaban por hacer el trabajo y que mejor se dirigiera a sus superiores. La dama, sin mostrar pánico escénico, metió la otra mano al bolso y... ¡oh, sorpresa!, sacó un revólver Cobra 38 especial al tiempo que preguntaba:

-¿Prefiere esto? -enseñándole el arma y la paca de dinero.

El hombre se adelantó y fácilmente desarmó a la mujer, sacó los cinco tiros del cilindro y le devolvió el arma no sin recomendarle:

-Tenga cuidado con estos juguetitos... son cosa de hombres.

Cuando el escultor Peraza conoció este y otros detalles preguntó:

-¿Por qué lo harían?

Se le contestó que el grupo descontento era de simpatizantes o familiares de personas ligadas al león de cemento armado. Con criterio de hombre de mucho mundo exclamó:

-¡Ah, bueno... eso es sentimentalismo puro!

Los encargados del intercambio de leones nunca estuvieron solos; además de Dios que los cuidaba estaban elementos de la fuerza pública y sus compañeros de labores que, siempre en estado de alerta, trataron de evitar un derramamiento inútil de sangre.

¿Por qué no hablar de 'forçados?Adolfo López Mateos

Uno de los primeros sorprendidos del aval como fiador de la alcaldía para cubrir el costo de la escultura de bronce fue el Presidente Municipal, don Irineo Durán Pérez, que ante la 'herencia' recibida, luego de analizar pros y contras, con ese lenguaje franco y pintoresco que siempre lo caracterizó, le comunicó a sus colaboradores:

-Señores... ¡vamos a agarrar al toro por los cuernos! -un coro de carcajadas vino cuando completaron el dicho con un:

-¡Y al gallo por los espolones y al león... por la melena!

Fue, pues, don Irineo Durán, si no el primer forçado, sí uno de los capitanes. Antonio Velázquez fue el detonante de la idea y quien abrió la suscripción popular; otros que ayudaron a 'agarrar al toro por los cuernos' fueron los integrantes del Comité, los señores Juan Francisco Delgado, José Valadez, Amador Fuentes, y de los 38 más, Foto de Forçadoscuyos nombres están grabados en el bronce de la escultura según versión del taurófilo Pedro Cárdenas -sin olvidar a hombres como don Antonio Sánchez Herrera y sus hijos Alfredo y Alfonso Sánchez López, que apoyaron la causa moral y económicamente. Cooperaron además el Ing. José Alvarado Orozco, gerente de la Constructora León, que al igual que el Ing. Manuel Enriquez y Alberto F. Darnel colaboraron en la maniobra -estos dos últimos con personal y equipo de la fábrica de Cementos León.

Un merecido reconocimiento al operador de la grúa de Cementos, Agustín Farfán Arreola, que gracias a su pericia y sangre fría fue posible bajar 'casi' intacto al felino de mampostería, pues siempre existió el peligro de que se desintegrara en la maniobra.

El león de cemento armado, construido a expensas del filantrópico industrial don Francisco Lozornio, obra que fue puesta en manos del albañil Daniel Herrera Jiménez, encargado hasta su muerte de la construcción del famoso Templo Expiatorio Diocesano, se trasladó primeramente al parque Benito Juárez, cercano a la estación de ferrocarriles, y posteriormente colocado en el interior del Zoológico de Ibarrilla, lugar donde se encuentra en la actualidad en el estado que se mostró atrás. Fin.